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El periodismo después de Internet

domingo, 1 de noviembre de 2009



Fogel y Patiño plantean en La Prensa sin Gutenberg una serie de hechos y argumentos acerca de la irrupción de internet en relación con el mundo mediático. Entre varias anécdotas, ejemplos y explicaciones, se destacan algunos puntos interesantes expuestos a continuación.
-Internet ha provocado el nacimiento de una nueva prensa, con identidad y lenguaje propios. Es un error considerarlo como un simple soporte más, para citar a los autores: es el final del periodismo tal y como se ha vivido hasta ahora (...)La prensa bajo el régimen de Internet no ha iniciado un nuevo capítulo de su historia, sino más bien otra historia. Es decir, el impacto que generó y continúa generando internet es masivo realmente y produce un cambio de total en todos los ámbitos de la vida, en especial en el periodismo. Como bien dicen los autores, internet se ubican en el corazón del periodismo, permitiendo una interactividad y instantaneidad jamás concebidas.


- Un dato curioso que se relata en el libro es el del poder que demostraron los diarios digitales durante los ataques terroristas de Nueva York en 2001, Madrid en 2004, y Londres en 2005. Si se hace una línea de tiempo, se podría observar una evolución de la capacidad de producción y de difusión del nuevo medio. En 2001, muchos diarios digitales vivieron un fracaso memorable, ya que les resultaba imposible hacer frente al aumento considerable de tráfico de internet: había un número muy elevado de visitas a los sitios buscando información acerca del atentado terrorista, pero internet todavía no estaba preparado para semejante circulación de internautas. En 2004, con el atentado de Atocha, el tráfico ya era más fluido y había más presencia de planos, gráficos, foros en los sitios web. A partir del atentado madrileño, Internet se pone a la cabeza en la fila de medios de comunicación. Con los atentados en Londres en 2005, Internet adquiere toda su dimensión y demuestra su poder omnidimensional: ...en la red circula un contenido diversificado dentro de un tráfico, cuya difusión está a la altura de una de las grandes metrópolis del Planeta. A partir de este hecho, se borran las líneas entre periodistas y audiencia: Las vicitimas de los atentados utilizan las cámaras y los teclados de los teléfonos móviles para nutrir un periodismo formado por ciudadanos que informa a todo el planeta...Internet se halla a la altura de las expectativas que generó durante sus primeros años de existencia. El medio actúa como proveedor de los otros medios y distribuidor para el público, receptor y emisor de información, y, al mismo tiempo, es contenido, canal de difusión, centro de archivos continuamente actualizado, además de foro de debates.


-En 2002, los americanos Bill Kovach y Tom Rosenstiel, elaboran un manifiesto escrito denunciando las desviaciones que produce internet en el periodismo, entre ellas, la posibilidad abierta a todas las personas de difundir información y el progreso de la polémica en detrimento de la información. Esto es muy cierto, la world wide web ha causado muchas tergiversaciones de la información al ser una red tan abierta y libre de circulación de datos. Sin embargo, la contrapartida del lado negativo es muy positiva: permite la total democracia de la información, la pluralidad que no se ha podido ofrecer en ningún otro medio. Ésta es una ventaja que no se puede dejar de contemplar.

-Un estudio realizado en catorce países por UCLA, comprobó que la influencia de internet se ha expandido tanto que ha logrado mermar el tiempo dedicado a la televisión (invirtiendo así una tendencia universal al alza que ya duraba cuatro décadas). Esto puede considerarse como algo positivo ya que, a pesar de que la red nos da muchas posibilidades de inversión del tiempo (muchas de ellas no muy productivas), algunas de ellas pueden ser muy beneficiosas: cuando internet actúa como fuente de aprendizaje, por ejemplo. Por lo menos, internet no permite esa pasividad que es inherente a la televisión. El usuario debe activarse.


-Desde principios del siglo XXI, los previsores difunden un pesimismo crepuscular con respecto a los periódicos (...)un dirigente de Microsoft auguraba que los diarios dejarían de publicarse en 2018 y, cuando se encontraba con editores de prensa, los saludaba con un "Veo muertos a mi alrededor". El fin del diario de papel es anunciado por todos hace ya mucho tiempo, pero el fatalismo no tiene mucha base teórica. Cuando Gutenberg introdujo la imprenta, la oralidad no murió, simplemente se debió ajustar y también le fue funcional a la innovación. De la misma manera se debe contemplar la relación entre diario en versión papel y versión digital. Quizás un día sí desaparezca, pero en el presente y futuro cercano, sigue teniendo un lugar en muchos hogares.

El fruto del infierno tecnológico: el cyberacoso

domingo, 27 de septiembre de 2009




La tecnología lo ha conquistado todo. La interactividad que ofrece la web se torna irresistible para todo aquel que tiene el conocimiento y las herramientas para acceder a una computadora y a internet. Se podría decir que internet es uno -si no el más grande- invento del siglo XX. Es decir, es un instrumento increíblemente poderoso que ha facilitado muchas cosas en la vida en general. Pero las personas -no todas, por supuesto- tienden siempre a encontrar el mal uso de lo bueno. Y con el uso de internet sucede lo mismo. Es el caso del cyberacoso o cyber-bullying. Hay muchos tipos de cyberacoso, pero para anclarlo en una definición lo más aproximada posible, se puede decir que este tipo de persecución virtual consiste en: amenazas, hostigamiento, humillación u otro tipo de molestias realizadas por medio de tecnologías telemáticas de comunicación, es decir: Internet, telefonía móvil, videoconsolas online, etc.

Un referente muy común al hablar de este fenómeno es el caso de Megan Meier, una adolescente de 13 años que vivía en Missouri, y que en 2006 fue encontrada ahorcada en su cuarto por su madre. En su computadora, estaba abierta su página de MySpace con el siguiente mensaje: “Todos en O´Fallon saben cómo eres. Eres una mala persona y todos te odian (…) El mundo sería un mejor lugar sin ti”. El emisor era Josh, un amigo cibernético de Megan, al cual había conocido a través de de la red social. En las semanas anteriores a su muerte, ella se había obsesionado con su nuevo amigo, corriendo de la escuela a su casa todos los días para poder hablar con él. Luego del suicidio, los padres de la adolescente trataron de rastrear al que creían responsable del suicidio de su hija, pero la cuenta había sido borrada. Meses después, se enteraron de que Josh nunca había existido y que la cuenta había sido inventada por Lori Drew, una vecina que trataba de vengarse de las ofensas que Megan había hecho contra su propia hija. Megan y la hija de Lori Drew habían sido mejores amigas por años, hasta que se pelearon. Drew reclutó a otra amiga de su hija para crear un perfil falso de MySpace con el nombre de Josh Evans, al cual subieron imágenes de un joven, y comenzaron a enviar mensajes a Megan. De repente, el falso Josh comenzó a enviar mensajes ofensivos a Megan -que había tenido una discusión con la hija de Drew esa mañana en la escuela- que culminaron con ese mensaje fatal que desembocó en el suicidio de la joven.

Historias como ésta hay muchas. En la era de la comunicación cibernética, el fenómeno de hostigar a alguien por medios electrónicos, utilizando redes sociales o servicios de mensajería instantánea, entre otros, ha crecido muchísimo. Entre las formas de violencia cibernética se encuentran: difusión de rumores, bromas crueles, golpizas filmadas, fotos o videos eróticos que luego son subidas a sitios como YouTube, mensajes de texto y correos electrónicos intimidatorios. Los expertos consideran que esta forma de violencia no tiene distinción de clase. En zonas carenciadas en donde los chicos no tienen asegurado un acceso a la Web, el acoso virtual puede realizarse a través de mensajes de texto de los teléfonos celulares. Sin embargo, culpar a la tecnología por el cyberacoso es caer en un lugar común. "El cyberbullying es una extensión del bullying por medios digitales, no tiene su origen en lo tecnológico. La tecnología es un canal que permite la profundización de una violencia preexistente. No hay tecnología mala, sino usos malos de la tecnología”, afirma Cecilia Sagol, editora y coordinadora de contenidos digitales en el portal educativo Educ.ar, dependiente del Ministerio de Educación de la Nación.

En Australia, en 2006, fue registrado otro caso impactante de cyberacoso: alumnos se filmaron mientras intimidaban sexualmente a una joven deficiente mental de 17 años y luego difundieron el video por el sitio YouTube. El Ministerio de Educación respondió prohibiendo el acceso al sitio web de todos los establecimientos escolares. En abril de 2006, en China, un hombre difundió un mensaje acusando a otro individuo de ser el amante de su esposa. Luego publicó todos los datos del supuesto amante en internet para que pudiera ser identificado. Algunos cybernautas lo llamaron por teléfono e incluso un grupo se presentó en su domicilio para insultarlo.

En algunos países, como en Corea del Sur, se ha intentado identificar a los acosadores adoptando una ley destinada a impedir que los usuarios de internet oculten su identidad. Sin embargo, no ha tenido grandes resultados, ya que es muy fácil registrarse en los portales con identidades falsas.

El problema del cyberacoso es que no tiene fin. Al apagar la computadora, la víctima sabe que sigue en línea la página que lo deja en ridículo. Y los especialistas ya lo consideran tan malo como la agresión física. Hay algunos consejos que pueden ayudar a prevenir esto, pero aun así es muy difícil combatirlo.


Para más información consultar a los siguientes sitios: http://www.ciberacoso.net/definicion.html



 
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